Tuesday, February 14, 2006

Amores Enredados

Esta ha sido una de las historias que he escrito con mas gusto, porque se trata de una historia presentida .

Hace algún tiempo, observando atentamente los escritos públicos de dos de mis amigos electrónicos, llegué a la conclusión de que estaban hechos el uno para la otra. Les gustaban las mismas cosas, tenían ambos un buen raciocinio y el mismo sentido del humor. Lástima, me dije, que vivieran tan lejos y lástima también que yo no pudiera entrometerme.

Así que tuve que dejar mis habilidades casamenteras completamente a un lado.

Fue entonces, con gran asombro, que me enteré unos meses después que mis observaciones habían sido sabias. La Marta y el Juan José de mi cuento se habían dado cuenta ellos sólitos de lo que yo ya sabía. Supe que habían encontrado la manera de terminar juntos.

Me encantó la noticia. ¿Cuántas veces en la vida tenemos la oportunidad de que algo que hemos pensado como una posibilidad remota se realice realmente?

Por supuesto que quise entonces escribir un cuento al respecto pero no quería que fuese lineal. Fue así como se ocurrió tener a un dios de la red que monitoreaba el romance, que tenía información sobre todo lo que pasaba y observaba los sentimientos de los interlocutores incluso antes de que ellos se dieran cuenta de los mismos.

Me creé entonces un personaje que fuera un dios de red. Típicamente los dioses de las redes son los administradores. Pero no se trataba de un administrador de sistema cualquiera, sino de alguien con poderes especiales. El poder de crear los conceptos y algoritmos que hacían que su red fuese la más importante del mundo. Fue así como construí a Enrique, que, en el fondo, se parece a muchos personajes que conozco. Enrique es tan poderoso y tan respetado que ni siquiera tiene que utilizar, como el resto de los mortales, el email de todos los días.

Ahora bien, la informática es una novia exigente: muchos de los Enriques que conozco son hombres solos tan absorbidos por su trabajo que no tienen tiempo para pensar en nada más. Y entonces me dije que le daría a Enrique la oportunidad de tener compañía y, al mismo tiempo, le daría una lección. La lección es que tiene que ver el mundo real que se encuentra a su alrededor. Por eso, creé a Estela, quien tiene que recurrir a una artimaña complicada relacionada con la red para que Enrique le tome interés y se dé cuenta de que existe.

Y, en el camino, Estela nos demuestra a todos que es ella realmente la verdadera diosa de la red.

Lo cual, no me disgusta.

2 Comments:

Blogger Maria Lionza said...

jaja, esta historia esta fabulosa!
me gustria saber que paso al finalcon tus dos amigo, si se conocieron en la vida real? o no? y depsues que paso? jaja
saludos

10:51 PM  
Blogger bruni said...

En la vida real se conocieron, se pelearon y se dejaron...pero yo ya había escrito el cuento...

3:09 PM  

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